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las mujeres aprenden que un tsunami es un tren de olas
I.
Una mujer desesperada
se arruga ante la noche
con urgencia hace
las sábanas a un lado, no enciende
la luz
una
dos
tres
veces se repite
esta escena un jueves. las enfermeras
una
dos
tres
veces la llevan a la cama. y cuando
llegan las 5 desisten: vení, Clarita, vamos a ver
la tele un rato
frente al televisor se sienta, sola
en ese living. Mira la pantalla sin
ver nada, no sabe acaso
su nombre
II.
una mujer sostiene
una mano que como agua cae
abruptamente sobre las sábanas
prueba con todo su cuerpo
volverse la escollera de ese mar
que con cada ola cada espuma golpea
una nueva orilla
el impacto rompe
poco a poco el hormigón y lentamente
la línea de la costa mientras todos
observamos seguros desde la vereda cómo el agua
se come la ciencia y de pronto
la calma
III.
una mujer intenta
sostener un cuerpo que sostiene
un cuerpo que cae
habrán escuchado los aviones las
chicharras el viento rozar
las ramas de los árboles y el chasquido
de las gotas contra el asfalto
desde aquellos sótanos húmedos las noches de verano
habrán escuchado las hojas amarillas
del otoño deslizarse entre pabellón
y pabellón o la electricidad
de la picana cincelando la piel
de sus compañeros, ocuparía
todo el espacio libre entre
la capucha y los oídos
habrán saboreado la comida de su abuela
cuando raspaban la olla
que otro detenidx le pateaba, intentarían recordar
el tuco del domingo o el puchero que con tanto amor
alguna vez llegó a su cuerpo y ahora está
cada vez más lejos
habrán entre los pájaros oído las ruedas
de los camiones que de noche
los llevaron hasta Campo de Mayo para
volar en avión por última vez
habrán pensado
en Dios, en sus madres, sus amores
sus perros sus gatos sus abuelas sus papás
en las milanesas en un campo en volver
a nadar a sentir el aroma de los jazmínes en la vereda
en sus hermanas o hermanos o tías o suegros
en que deberían haber llamado en la libertad
en el sol en el cielo abierto de octubre habrán
tenido la esperanza de volver habrán
sostenido la mano de alguien o habrán
muerto solos
los detenidos ¿habrán soñado?
de Doce meses de verano (2024)
un poema se marchita sobre tu mesa
las flores siguen pudriéndose sobre tu mesa
cuando las traje aún respiraban
y tu sonrisa las guardó
en un vaso de pinta a falta de florero, hoy
las espinas finas que una noche me pincharon
cuando acomodaba ambos ramos para formar uno se doblan
dentro del papel plateado ahogado por nuestro sudor y las hojas
siguen la forma de nuestras piernas sobre la alfombra, se arquean
solo al mismo tiempo que nuestras lenguas y los capullos
cada hora más secos como mi garganta abierta al cielo hacen crac al soplo
no sé si tengo poema
más grande que esto
al menos si nos estrolamos contra un camión en un taxi destartalado de gnc
muero incendiada viendo la montaña
con los ojos derretidos de montaña
con el cuerpo abrazado de montaña
con la mirada asfixiada de montaña y gnc
y al menos muero
con tu mano sobre mi rodilla, con
la yema de tu pulgar yendo de
izquierda a derecha y de
derecha a izquierda
con los pulmones aliviados de
dejar de fumar
porque quiero poder pasar
toda
una vida
con vos
de Todas las partes que forman un arco íris (2024)
de aroma dulce como gaseosa
hace piruetas hasta deslizarse
por mi cuerpo
fresca, tibia
llena de vida
es preciso conocerla
después de más de una década
de vivir en mí
una copa de silicona grado médico nos junta
la naturaleza nos amontona en el baño
veo mi sangre
tengo 13 otra vez estoy
armando el mundo de nuevo